Wednesday, March 22, 2006

HARRY POTTER 4, Y EL CALIZ DE FUEGO

 (o "Repite, repite, repite")

Con Harry Poster Hermione con las tetas un poquito más crecidas que en la última película Alan Rickman (el malísimo de "Duro de matar") Ha(g)rid(o) Ralph Fiennes como Voldemort, malbec, cosecha 1982 y elenco 

¿Cuál es la onda con Jarvi Postre?. ¿Para qué aprenden magia estos aspirantes a magos?. ¿Para qué son magos los que enseñan?. Digo, porque estos pibes lo único que hacen es lanzarse conjuros y contraconjuros. Son todos unos vivos bárbaros...en la tierra de los magos, porque fuera de ella no pueden usar la magia, entonces, ¿para que aprenden magia?. Por lo que se ve en la película, para acercarse cosas sin tener que levantarse del sillón y para joder a los demás. O sea aprenden a usar la varita mágica como control remoto y para pelearse con los (magos) malos que saben otros conjuros y estos que son buenos los contraconjuran y así, entonces, si eso es todo lo que hacen, ¿cuál es la gracia de aprender a ser magos?. 

En esta, la cuarta entrega de la saga, nos enteramos que se juega un Mundial de Quiddich, un juego en el que los participantes persiguen una bola blanca que, por lo desesperados que están por atraparla, debe ser de cocaína y todos ellos una manga de adictos que ni en público se pueden calmar. También nos enteramos que no solo existe el colegio donde va Hardie Proust sino que además hay otros en Francia, de donde vienen chicas rebonitas que hacen "ah", y otro en Bulgaria. Imagino que debe haber uno en cada país. En Argentina seguro que hay uno, sino no se explica donde, nosotros, sus habitantes, aprendimos a sobrevivir con lo que ganamos mes a mes. ¡Magia macho, magia!. En Howarts se juega la copa mundial del mundo de los magos...entre magos, claro. ¿No se embolan?. "Mirá el conjuro que hago" dice uno "Ah, si, si, claro...me tengo que ir a dormir" contesta otro. Porque en el mundo de los magos, ¿a quién carajos impresionan estos pibes?. ¡A nadie, si son todos magos!. Entonces ¿para qué aprenden magia? (¿cuántas veces lo pregunté ya?). Por si fuera poco, son pupilos. Están pupilos para aprender magia. Quedan encerrados 1 año entero de sus vidas todos los años para aprender conjuros...que en vacaciones, cuando están entre nosotros, los que no somos magos, no pueden usar (pregunta: ¿de qué ejercen cuando se reciben?. Si no pueden usar la magia entre la gente "normal", ¿a qué carajo se dedican para morfar?). Cuatro películas me llevó avivarme que estos pibes ELIGEN ser pupilos. Eso ya es raro. 

Mientras, a Hurley Proctor le llevó 3 películas darse cuenta que sus tíos eran unos pelotudos de vuelo corto con los que no le convenía estar, así que en este capítulo empezó el film durmiendo en lo de su amigo, Ron, a.k.a "El colo", que es hermano de 2 gemelos que estudian magia, de una hermana que estudia magia, e hijo de una pareja de magos. Que hacen magia entre ellos. Onanismo puro. Empero, hay una escena que es una joyita en la número 4 de Dandy Plotter. Por alguna idea que desconozco, a la autora del libro y al director del film (Mike Newell...volvé a filmar "4 bodas y un funeral" y no jodas) les pareció re re re genial que estuviera. Voy a titularla "La inquisición". La historia es así: en un enorme salón circular lleno de gradas, hay un montón de...a ver...adivinen...un montón de ¡magos!. ¡Si, magos!. ¿Qué carajos va a haber en Mata Hari Potter?. Magos que están con otros magos. En el medio del salón hay una especie de celda portátil de hierro con espantosas púas que apuntan hacia quien está dentro de ella. Ahí, encerrado, hay un mago que trajero de Acabán o Azkaban, la cárcel para...si, díganlo conmigo... ¡para magos! ...(entre paréntesis, el tipo está decrépito, sucio, los dientes negros, pálido y asustado como si lo tuvieran guardado en Guantánamo o en una cárcel de la provincia de Buenos Aires. Parece que a los magos en cuestiones de derechos humanos los asesora Ruckauf)... Al mago éste le hacen una oferta digna de la insquisición española "Si nos aporta pruebas, vemos si lo liberamos". Hermoso. Fabuloso. Fantástico. Eso tienen que aprender los pibes. A buchonear para zafar. A no hacerse cargo y acusar a los otros. A delatar. A ser ratas. A entregar al prójimo para salvarse. Si. Qué lindo. Qué lindo (hoy estoy meta repetir. Debe ser la edad). El mago éste, con tal de no volver a Rascabán empieza a tirar nombre y más nombre a lo pavote, hasta que emboca a uno que está entre el público y a éste, cuando se quiere escapar lo atrapan unos guardias con un uniforme que reíte de los que usaban las SS de Himmler. Un horror. 

Al final aparece "tu-sabes-quien", o sea Voldemort, que como marca de vino no andaría nada mal. Son 5 minutos nomás en que lo vemos a Ralph Fiennes pelado, sin nariz y, seguro, con mal aliento. ¿Y qué pasa en esta escena?. ¡Voldemort quiere matar a Harry Putter!. ¡Al fin!. Pero no...no puede matarlo porque...bueno, le lanza un conjuro y, por supuesto, de la galera (si son magos ¡de donde van a sacar algo!) Harry zafa porque lo ayudan "Todos tus muertos", perdón, todos sus muertos, que acuden para darle una mano y conjuro va, conjuro viene, estos magos se entretienen y el gran enfrentamiento quedará para el año que viene, porque el pibe es así: aunque sepa que si vuelve es posible que sea boleta, vuelve. ¿Se nota que Hally Potel no me gusta ni un poquito?. ¿Que me molesta?. ¿Que no acepto que me digan "y vos qué escribiste que lo criticás así"?. ¿Que no es excusa decir "pero los pibes por lo menos leen", porque es lo único que leen, porque la industria del libro a fin de año saca cuentas y en lo único que va a invertir el año que viene es en más libros de Jarjar Popoter?. Espero que se haya notado. Ah, si. Este Harry, ¿es pelotudo o se hace?. ¿No es hora que se avive y se cambie de colegio?. Digo, porque cada año que va, en esa escuela hay quilombo. Si fuera mi pibe, yo ya lo habría puesto en el Mariano Acosta hace como 3 cursos lectivos, te juro. Veredicto: Derribada con un misil tierra aire. Para esta y toda la saga - 5 tíos promedio, y no menos porque la 3ª la dirigió Cuarón y hacía un par de cosas interesantes. Y Harry, te lo aviso: contra las críticas del Tío Carlos no hay conjuros. ¡Avrada Kadabra!.